Conocemos a esa persona, que es justo la que estábamos buscando. Esa persona que es “fantástica”, “perfecta”. Como digo, la que buscábamos. Hemos encontrado al “amor de nuestra vida”, o eso esperamos.

Pero… las estadísticas demuestran que eso no es lo más probable. Por tanto es posible, y además probable que llegue el momento en que la relación se acabe. Bien porque esa persona ha decidido que no somos lo que quería en su vida, bien porque se ha cruzado otra persona en su camino y se ha enamorado.

Por lo que sea; llega esa dolorosa ruptura. Entonces, sentimos eso de lo que quiero hablarte en esta ocasión, el despecho.

el despecho

Y… qué es el despecho?

El despecho es un sentimiento que, sin ninguna duda, hemos sentido todos alguna vez. En realidad, es una parte más del proceso de duelo por una ruptura de pareja. Es la mezcla de todas las emociones que aparecen en un proceso de duelo, es decir; tristeza, dolor, culpa, rencor,… pero vividas todas ellas desde el drama.

Te explico lo que quiere decir vividas desde el drama. “Es el amor de mi vida”, “no voy a poder vivir sin ella o sin él”, “nunca voy a encontrar a nadie como esa persona”. Bien pues, que sepas que, el amor de tu vida es la próxima persona; quiero decir que, el amor de tu vida es el que te toca en cada momento. Y vivir sin esa persona… claro que sí que puedes. Por supuesto que puedes.

Pues si; no encontrarás a otra persona igual, eso seguro. Pero sí que puedes encontrar una con la que seas más feliz.

El odio y el despecho

La otra característica principal del despecho, además de la presencia del drama, es la rabia o el odio tan intenso que se siente. Sí, odio, con todas sus letras. Lo odias, la odias, porque te dejó. ¿Cómo pudo hacerte eso a ti, con todo lo que lo o la quisiste y lo que hiciste por ella?

Y además, deseas con toda tu alma, reconócelo,  que le vaya mal. Sobre todo si te ha dejado por otra persona, que le vaya mal, “para que sepa lo que se sufre”. Es así y hay que admitirlo; aunque nunca lo hayamos dicho en voz alta. Lo hemos pensado.

Cuidado, cuidadito si pretendes ser excesivamente correcto y disimulas o no expresas esa rabia; porque, si no la sacas, te hará mucho daño.

En alguna ocasión, seguro que has oído decir de alguien eso de “está despechada”. Y se dice con un tono que puede rozar lo despectivo. Pero, ten en cuenta que no es más que un sentimiento. Y como tal, es lícito, es normal, es… tan humano como cualquier otro.

El problema está, como casi siempre, en que ese sentimiento se alargue en el tiempo. Como todos los sentimientos o las emociones; son buenas pero todas tienen su momento.

Por qué podemos mantenernos en el despecho

Pues aunque te suene muy raro; aunque pueda parecer que con el despecho, lo que haces es odiar profundamente a esa persona que te dejó, la realidad es otra. El despecho te mantiene vinculado a esa persona.

Es algo así como seguir teniendo parte de tus cosas personales en su casa. Hace que ese vínculo se mantenga; con la fantasiosa esperanza de que en algún momento la relación se pueda retomar. De que en algún momento, “se dé cuenta de lo bien que estaba conmigo y vuelva”.  Y, por supuesto, ese odio no es más que una mezcla de amor y rabia.

Da miedo, da mucho miedo desligarse del todo; dejar de sentir lo que sea (amor, rabia, odio) y pasar a la indiferencia. O lo que es lo mismo, romper definitivamente el vínculo que te une a esa persona. Porque entonces, sí que se acabó.

Es el momento de romper con el vínculo.

Puede que si, puede que sea ya el momento de dejar el despecho, de dejar de dramatizar. Ya te has torturado lo suficiente, ya has llorado lo indecible, has contado la historia por enésima vez, tus amigos están hartos de volver a oír lo mismo, has escuchado todas las canciones de desamor que existen…

Puede que sea el momento de parar. Hay algo en ti que, sin saber de qué manera, te dice que ya está bien; que ya es suficiente. Pero, si no consigues verlo por ti mismo, quizá el pedir ayuda psicológica puede ser una buena opción.

¿Y cómo salgo del despecho?

Es necesario sacar la rabia que sientes, para poder interpretar todo esto con mayor objetividad. Claro que, lo que te apetece es ir a ver a esa persona y, “decirle cuatro cosas bien dichas”. Pero no es la mejor forma. Una cosa es que sea necesario sacar fuera esa emoción; y otra muy diferente, que tengas que montar el espectáculo para hacerlo.

Busca una manera que a ti te sirva para que ese odio pase de estar en ti, a estar fuera. Si no lo consigues, siempre puedes consultarlo con un psicólogo. Existen técnicas que ayudan; técnicas que son muy útiles para eliminar esa emoción que hace tanto daño, para descargar esa mochila tan pesada.

Cuando ya las emociones no te dominen, cuando puedas volver a ser tú mismo, piensa en cuál fue tu responsabilidad. Qué fue lo que tú hiciste mal; pero no con esa persona, no me refiero a si le gritaste o discutiste. Me refiero a qué hiciste mal contigo mismo. Sí, lo sé, puede que esa persona no fuera honesta; que no se portara bien, que te tratara mal. Puede que si, pero siempre, siempre, hay algo que fue responsabilidad nuestra…siempre.

Cuando encontramos nuestra parte de responsabilidad, no habremos ganado ni perdido. Pero sí que habremos sacado un gran aprendizaje que nos será de gran utilidad en el futuro.

 

Rosa Armas.

Colegiada T-1670

 

Contacta con un psicólogo

He leido y acepto la Política de Privacidad y Cookies y las Condiciones de Uso

El Despecho
5 (100%) 3 votes