Como funciona el chantaje emocional

El funcionamiento del chantaje emocional es exactamente igual que el de cualquier otro tipo de chantaje. Es decir, el chantajista hace una amenaza, por lo general muy poco explícita;  con el objetivo de conseguir algún beneficio de su víctima.

Sin embargo, en este tipo de chantaje no se obtiene un beneficio material; pero sí alguno en el aspecto emocional. Además, dicha amenaza se hace de una manera muy sutil. Se puede dar en cualquier tipo de relación; de pareja, entre amigos, entre familia, compañeros de trabajo. Eso si, es necesario que exista una vinculación emocional entre las dos partes para que el chantaje surta efecto.

Por supuesto, la persona que hace el chantaje, actúa en función únicamente de sus propios intereses; y puede provocar culpa, malestar, y hasta miedo en la persona que es chantajeada. El chantaje emocional puede hacerlo cualquier persona. De hecho, seguramente todos lo habremos llevado a cabo alguna vez; y para ello sólo necesitamos una frase o un comentario adecuado en el momento oportuno.

El patrón de funcionamiento es el siguiente: una persona quiere que hagas algo, o bien que no lo hagas, y te hará un comentario que provocará en ti un sentimiento de culpa. Tu sentimiento de culpa consigue que la persona que ha hecho el chantaje, obtenga de ti lo que quería.

Podríamos decir que, la persona que hace el chantaje conoce los puntos débiles de la persona chantajeada y sabe, o por lo menos intuye, qué es lo que tiene que decir. Y la persona que es chantajeada termina cediendo para quitarse de encima el sentimiento de culpa. Pero, en muchas ocasiones, ni el uno ni el otro son conscientes de esa manipulación.

Como funciona el chantaje emocional

¿Por qué chantajeamos?

En algunos casos, el chantaje se produce por la necesidad de tener control sobre la otra persona. Pero, en la mayoría de los casos, lo que esconde el chantaje es el miedo al abandono; el miedo a la pérdida de atención, o bien miedo a perder el cariño de la otra persona. Este miedo al abandono también puede sentirlo la persona chantajeada; y es por eso que termina haciendo lo que la otra, de manera indirecta,  le está pidiendo.

Un caso típico son los padres tóxicos. Una madre puede chantajear a su hijo diciendo algo así como, “ya no vienes casi nunca a comer conmigo, pero no te preocupes, yo estoy bien sola”. O bien algo como, “me parece bien que quieras pasar el día con tu padre, yo me quedaré sola pero no importa”. En estos ejemplos, la madre está reclamando el cariño y la atención de su hijo, pero de una manera poco sana; que es haciéndole sentir culpable por lo que hace. Es muy probable que el hijo termine haciendo lo que ella indirectamente le ha pedido.

¿Por qué chantajeamos? Pues lo hacemos porque desde pequeños, hemos aprendido sin darnos casi cuenta. Bien porque lo hemos sufrido; o bien porque hemos visto ese patrón de conducta. Hemos aprendido que haciendo, o mejor dicho, diciendo algunas cosas, vamos a conseguir que la otra persona haga lo que queremos. Y todo esto de una manera tan sutil que parece hasta inocente. Es simple y llanamente una manipulación; pero que, por lo general, pasa bastante desapercibida.

Formas del chantaje emocional

Hay varias formas de hacer chantaje emocional. Algunas de las más frecuentes son estas:

La forma agresiva

En este caso, el chantajista utiliza la agresividad para conseguir lo que quiere. Hay en ella ira y una amenaza explícita sobre lo que puede ocurrir si la otra persona no lo hace. “si haces eso, luego no me culpes si te dejo”. La persona chantajeada se siente atada a una serie de conductas que puede o no puede hacer.

El papel de víctima

Aquí no hay agresividad y tampoco una amenaza clara, pero, sí que hay una manipulación para que el otro actúe como se quiere, dando a entender lo mal que estará si el otro no cede. De este tipo serían los ejemplos que puse más arriba, de la madre con su hijo.

La amenaza del autocastigo

Otra manera sería la del que se autocastiga. En este caso, el chantajista pone el énfasis en lo que se haría a si mismo si el chantajeado no cede. Un ejemplo de éste sería “si te vas, puede que no esté vivo cuando vuelvas”; o “si me dejas me suicido”, expresión que se usa con mucha frecuencia.En este caso, la víctima siente una gran culpabilidad y se siente obligada a hacer cosas que en realidad no querría.

Chantaje con el silencio

El chantajista muestra su enfado con un prolongado silencio, que es una buena manera de hacer que su víctima se sienta culpable del conflicto. Es posible que todos hayamos vivido este tipo de chantaje y, sin duda, preferimos que nos discutan a que no nos hablen.

La seducción

En esta forma de chantaje,  la persona es muy amable, tal vez excesivamente, con nosotros. Suelen ser muy solícitos, nos ayudan en todo y más y nos regalan el oído con halagos. Cuidado, porque después pedirán e incluso exigirán, echando en cara lo que ellos han hecho antes por ti.

Cómo saber si estás siendo chantajeado

En la relación chantajista, ambas partes sufren. El chantajista por su inseguridad y su miedo al abandono; que hace que ponga todo su empeño en dominar al otro. El chantajeado porque no tiene las habilidades necesarias para librarse de ese dominio. Pero, a pesar de todo el malestar que genera el chantaje, no es tan fácil de identificar. No es nada sencillo saber que nos están chantajeando.

Puedes saber, o por lo menos intuir que estás siendo chantajeado; cuando esa persona de alguna manera obtiene un beneficio con tu conducta. Así que, analiza la situación con calma. Porque no todas las peticiones ni todos los reproches de una conducta, tienen por qué ser producto de un chantaje. Es necesario analizarlo con tranquilidad.

Otro buen indicador podría ser, que sientas un alto nivel de culpabilidad con tu conducta, pero no porque ésta sea negativa, sino porque tu chantajista te hace sentir culpable por lo que haces. En resumen; es una queja continuada a tu comportamiento, haciéndote responsable de todo, diciendo que “todo va mal por tu culpa”.

Además, empiezas a hacer cosas que antes no hacías; haces lo imposible por agradar a esa persona, y sientes miedo de no hacerlo bien y que se enfade.

Qué hacer ante un chantaje emocional

Si sospechas que puedes estar siendo manipulado, no trates de cambiar ni de negociar con el chantajista, no lo conseguirás. Evita que te manipulen. Lo que tendrías que hacer es trabajar tu autoestima hasta conseguir hacer lo que tú quieres; sin sentirte culpable por ello.

Además, aprender a dar respuestas asertivas al chantajista es de gran ayuda. Ten en cuenta que, si alguien tiene poder sobre ti es porque tú se lo has dado, así que, también se lo puedes quitar.

Si eres consciente del chantaje, no cedas. Si lo haces, te convertirás en un auténtico esclavo de esa persona.

Por el contrario, si eres de los que chantajean, yo te diría que es mucho más sano y fácil pedir directamente lo que quieres o lo que necesitas; sin tener que crear el sentimiento de culpa en los demás.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670

El chantaje emocional
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