El término de “la crisis de los cuarenta”, se ha quedado instalado en el lenguaje popular; después de que, hace ya algunos años, fuera objeto de estudio por algunos psicólogos y psicoanalistas. Sin embargo, no está considerado como un trastorno. No tiene por qué darse en todas las personas de esta edad; ni tampoco tiene que darse exactamente a la edad de los cuarenta.

Aunque parece ser que es cierto: que en muchas personas de alrededor de los cuarenta años, se da cierta inestabilidad emocional, debido a la consciencia del paso del tiempo; y por la valoración que hacemos de objetivos que se han podido conseguir, o que no se han conseguido. Aunque algunos opinan que lo que ocurre es que hay un cambio en nuestra manera de plantearnos la vida.

crisis a los cuarenta

En Crisis a los Cuarenta

 Quizás la palabra crisis no sería la más adecuada para llamar a este período. Tal vez estaría mejor llamarlo cambio en la manera de plantearnos la vida. En torno a los cuarenta, empezamos a plantearnos cosas; como si hemos cumplido con las expectativas vitales que un día tuvimos; si hemos cumplido nuestros objetivos, o si vamos en camino de cumplirlos.

La crisis de los cuarenta es una crisis evolutiva. Las crisis evolutivas están asociadas a la edad,  y se producen  por cambios importantes que pueden ser físicos o psicológicos. Estas crisis están asociadas a nuestro desarrollo como personas, a la adopción de un nuevo rol (por ejemplo, ser madre o padre), a las diferentes etapas de nuestra vida o a los cambios biológicos. Por lo tanto, son inevitables.  Pero, si sabemos gestionarlas adecuadamente, nos sirven para crecer.

La crisis de los cuarenta, puede generar un cuadro ansioso depresivo, provocado principalmente por dos causas. Por una parte, la presión social; cuando, en torno a esta edad,  no hemos cumplido con ciertas normas que aún sin estar escritas en ninguna parte, son normas preestablecidas por la sociedad. Por ejemplo: casarse, tener hijos, independizarse, etc. Por otra parte, la lucha interna entre las expectativas que un día tuvimos y la situación real.

Otros aspectos que pueden agudizar esta crisis pueden ser un exceso de responsabilidades; una vida demasiado rutinaria. O la falta de estímulos gratificantes, que hace que el aburrimiento nos invada.

Consejos para minimizar las crisis

Teniendo en cuenta que es, aproximadamente, una edad en la que empezamos a hacer balance de nuestra vida, el primer consejo es que, cuando lo hagas, no te centres en lo que querías y no has podido conseguir aún, mejor céntrate en lo que sí que has conseguido que siempre te hará sentir mejor. Pero no olvides que, aún puedes alcanzar alguna de esas metas que en su momento te planteaste, sigues estando a tiempo.

Plantéate nuevos retos. No te creas que ya no es el momento de hacer cosas. Por supuesto ya no te van a interesar las mismas actividades que cuando tenías veinte años; pero, las ganas de estar activo pueden ser las mismas. Así que piensa qué es lo que te interesa o te gusta ahora, y no te lo pienses demasiado.

Disfruta de cada momento. Aunque este consejo tendríamos que ponerlo en práctica a cualquier edad; al llegar a los cuarenta ya somos tan conscientes del paso del tiempo, que es imprescindible ponerla en práctica. Que no te quite el sueño lo pasado; tanto lo que fue como lo que no ha podido ser. Que no te angustie el futuro. Disfruta de cada momento del presente, que aún quedan muchos y muy buenos.

Ejercitar cuerpo y mente

Otra cosilla que puede hacerte sentir mejor es cuidarte físicamente. No me refiero a recuperar una apariencia de adolescente, porque eso va a ser imposible. Me refiero a cuidarte, hacer algo de ejercicio físico, a comer de manera sana, etc. A medida que cumplimos años, nuestro metabolismo se va haciendo más lento y es fácil ganar peso. Cuidarnos en ese aspecto, nos ayudará a sentirnos mejor con nosotros mismos.

Además del cuerpo, es también importante, mantener activa la mente. Estudiando algo, leyendo, etc, mantener la mente activa, hace que el cerebro se mantenga joven. Esto nos ayudará a reducir la probabilidad de padecer algunas enfermedades propias de la gente mayor; y, seguro que estás de acuerdo conmigo, eso es más importante que  tener arrugas o alguna que otra cana.

Todos somos diferentes

Ten en cuenta que éstos, son consejos generales que no tienen por qué servirnos a todos, puesto que cada uno es diferente y tiene diferentes circunstancias. Así que, si rondas esa edad y no te sientes bien, si además de eso, te da apuro acudir a un psicólogo por considerar que no es importante, siempre tienes la opción de la consulta a un profesional a través del teléfono. Esta alternativa, reduce el pudor que puede producir tener que explicar que la edad que tienes te hace sentir mal y, puesto que no todos los consejos sirven para todos, buscaremos opciones para tu caso en concreto.

De todas formas, si la crisis; es decir, el desánimo y la inquietud, pueden contigo, nunca está de más pedir Ayuda psicológica

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670

¿Crisis a los cuarenta?
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