relaciones tóxicas

¿Qué es una relación tóxica?

Las relaciones tóxicas son aquellas relaciones que podemos tener; tanto con una pareja, como con amigos o con algún familiar, que nos hacen sentir mal.

Las relaciones tóxicas alteran nuestra vida de una manera que no conseguimos controlar pueden destruir nuestra forma de ser  y además, deterioran de forma notable nuestra autoestima. Son relaciones que nos hacen infelices; pero que a pesar de ello, nos resulta muy difícil de abandonar. Como si de una verdadera adicción se tratara.

Lo más frecuente en este tipo de relaciones es que una de las partes sea muy dominante; que haya manipulación, chantaje, mentiras, intentos de control, etc. La otra parte, en cambio, suele ser una persona que tiende a la sumisión, y que no es capaz de establecer sus límites con los demás. Así que podríamos decir que, en cierto modo, se complementan perfectamente. El problema está en que una relación de este tipo supone casi siempre un coste emocional bastante grande, para una de las partes .

Como decía antes; no sólo existen relaciones tóxicas en la pareja. También pueden darse con un familiar o con amistades, e incluso, con compañeros de trabajo.

Signos de una relación tóxica

Existen muchos signos que nos indican que podríamos mantener  una relación tóxica, alguno de ellos son los siguientes:

Te critica constantemente

Cuando somos criticados constantemente por cómo hacemos las cosas o por cómo somos. Lo más probable es que nunca logres hacer nada que a esa persona le parezca bien. Por lo tanto, hay por su parte una crítica permanente que merma nuestra autoestima.

Además de esto, esa persona nos recuerda, de una manera autoritaria, cómo debemos comportarnos. Dicho de otra forma, cuando la otra persona, hace lo posible por cambiarnos a su antojo. Una relación sana está basada en el respeto y la aceptación mutua. Una que es tóxica, no.

Siempre eres culpable

Cuando nos hace responsables de cualquier cosa que le ocurra. Ten en cuenta algo importante, cuando hay un conflicto entre dos personas, la culpa siempre la tienen los dos. A partes iguales, además. Cada uno es responsable de lo que hace, y de lo que no hace también. Así que, que tengas la culpa de todo lo que le ocurre a alguien, no es ni bueno ni malo; simplemente no es posible. No te lo creas; no es más que una forma, como otras muchas, de tratarte mal.

Te controla

Cuando sientes que la otra persona tiene poder sobre ti, más del que tienes tú sobre ti misma/o. Recuerda que si alguien tiene  poder sobre ti, sobre tus decisiones; sobre tu forma de comportarte e incluso sobre tus emociones, es porque tú le has dado ese poder. Si tú no lo das, nadie puede tenerlo. Atento, porque para obtener el poder, suelen usar el chantaje emocional. Frases del tipo, “si me quisieras lo harías”, o “con todo lo que yo he hecho por ti y ahora tú….”, pueden ser muy frecuentes.

Te limita profesionalmente

Cuando hace lo posible para no dejarte crecer en el terreno profesional. Cuando le cuentas a una persona cercana tus proyectos de mejora laboral,  y en lugar de animarte a ello hace todo lo contrario: intenta desanimarte, recordándote cuáles son tus carencias, tus debilidades.

Si en lugar de ver en ese proyecto las ventajas, se centra en los inconvenientes y en los peligros (reales o no) es casi seguro que no le interesa en absoluto que crezcas profesionalmente. Si no lo haces, si no creces, podrá seguir manteniéndote bajo su control.

Le justificas todo

Cuando justificas todo lo que hace, pero sobre todo, lo que te dice; como por ejemplo las críticas, los insultos o las humillaciones. Dicho de otra forma, cuando no eres capaz de decirle a esa persona lo que te molesta, ni cómo te gustaría que actuara para no sentir esa molestia; ni le dices en ningún momento que algo de lo que dice o hace no se lo vas a tolerar. Y en cambio, lo que haces es pensar que no lo hace por molestarte; sino porque “él/ella es así”, “es de mucho carácter”, o peor aún, “me lo dice por mi bien”.

Te manipula

Cuando te manipula; por ejemplo, reinterpretando  tus palabras para darles la vuelta de acuerdo con lo que más le conviene, o bien para utilizarlas en tu contra. Te aseguro que digas lo que digas, el resultado es que tú siempre pierdes; y la otra persona siempre gana. Le dará la vuelta, de tal forma que siempre lo consigue. Y eso se llama manipulación.

No logras decirle lo que te molesta

Cuando prefieres no decirle lo que te molesta por miedo a que se enfade. Ya hemos hablado en otros artículos, sobre la importancia y la necesidad de expresar nuestras molestias; de establecer nuestros límites. Cuando no lo haces; no porque no sepas cómo decirlo, ni porque no encuentres el momento adecuado; sino porque te da miedo a que se enfade, piénsatelo bien. Porque puede que se trate de una relación de este tipo.

Sientes alivio cuando no está

Existe otra señal de que lo que vives es una relación tóxica, es algo muy sencillo pero que se detecta muy fácilmente. Y es que cuando esa persona no está cerca, sientes alivio. Sientes tranquilidad y puedes ser tú mismo/a sin tensión.

Con todos estos datos, podrías verificar perfectamente si tienes una relación tóxica. Si no hay libertad y bienestar en ambas partes, se trata, sin duda, de una relación poco sana.

Sin embargo, lo más complicado no es detectarla, lo realmente difícil es alejarte de una relación así. Para empezar, podrías preguntarte si es eso lo que quieres y lo que te mereces.

Si la respuesta es negativa a ambas cosas; si no es lo que quieres ni lo que te mereces, pero aún así no te ves capaz de alejarte de esa persona, siempre puedes consultar con un profesional de la psicología que te guiará en cómo hacerlo.

 

Rosa Armas.

Colegiada T-1670

 

Cómo saber si tienes una relación tóxica.
4.3 (86%) 10 votes