Aunque este no sea un tema que tengamos todo el día en la mente, es cierto que a todos nos gusta que los demás nos respeten. Pero no sólo es que nos guste; es que es un derecho que tenemos todos.

Hay una expresión común que dice que “el respeto hay que ganárselo”. Y aunque es un derecho que tenemos; también es cierto que con algunas cosas que hacemos, y con algunas otras que no hacemos, al final no conseguiremos que los demás nos respeten. De esto es de lo que hablaremos en esta ocasión; de qué cosas debemos hacer para obtener el respeto de otras personas.

respeto en el trabajo

Características que infunden respeto

Por lo general, solemos respetar las características que nos resultan admirables, o mejor dicho; a las personas que tienen dichas características. En ese sentido, solemos admirar cualidades como pueden ser: la generosidad, el altruismo, la sinceridad o la discreción. También podemos admirar otras cualidades que para nosotros puedan suponer una dificultad; como es el caso de algunas profesiones en concreto.

Y por cierto; debemos diferenciar entre el respeto profesional y el personal. Podemos sentir respeto por alguien por su profesión; pero que por sus ideas, valores o expresiones, no nos inspira respeto alguno. Dicho esto; también hay que aclarar que en el caso que alguien haga o diga algo que no merezca nuestro respeto, eso no implica que tengamos que irrespetarle; o lo que es lo mismo, faltarle al respeto.

Lo primero que debemos hacer para que los demás nos respeten es, sin duda, tratar con respeto a las otras personas. De ninguna manera podemos esperar que se nos trate de una forma que nosotros no ponemos en práctica.

La asertividad

Otra cosa que debemos hacer para que los otros nos respeten, es tener la capacidad para decir, de una manera adecuada, que alguna acción de otra persona nos ha molestado. Esa manera adecuada se llama asertividad; y es la capacidad de expresar lo que nos ha molestado de una forma clara, y sin ofender a la persona con la que hablamos.

De no hacerlo de forma asertiva, estaremos utilizando o bien una manera agresiva o una sumisa. Siendo agresivos podemos dar miedo; pero nunca inspirar respeto. O bien, actuaremos de manera pasiva o sumisa, es decir; aguantar lo que nos digan sin decir ni media palabra. Y así, desde luego, así tampoco nos vamos a hacer respetar.

Hablar bien de nosotros mismos

Otro punto que nos ayuda a ganar respeto, es hablar bien de nosotros mismos. Pero ojo, no estoy hablando de ser vanidosos; ni de hablar constantemente y en todo momento de ti y de lo que haces bien.

Imagínate que estás en una entrevista donde optas a un puesto de trabajo. La actitud que yo te propongo es la de hablar de tu formación, de tus cualidades, de tu experiencia y de tus ganas de trabajar. Obtendrás más respeto así que si hablas en términos de, “yo no sé si sabré…”, “no sé si voy a poder…” … ¿hay mucha diferencia verdad?

De lo que se trata es de centrarte en tus fortalezas y en lo que puedes aportar; y no en tus debilidades. Se trata de tener seguridad en ti mismo, y eso es de respetar.

Establecer tus límites

Además, es muy importante, saber establecer tus límites. Ya hemos hablado de esto en otro artículo, y, si lo has leído, recordarás que para establecer límites, primero tienes que tenerlos muy claros tú.

Has de tener muy claro, por qué cosas no estás dispuesto a pasar de ninguna manera; y de esta forma hacérselo saber a los que te rodean. Y asegurarte que efectivamente no los traspasen; es decir, que los respeten.

Hacer lo que dices

Por otra parte, debes mantener una congruencia entre lo que dices y lo que haces; y además, en lo que dices que vas a hacer. No estoy hablando de no cambiar de opinión nunca; porque eso es imposible. En algunas ocasiones cambiamos de opinión y eso es normal.

Estoy hablando de ser una persona coherente con lo que dice y con lo que hace: ser una persona auténtica, independientemente de quién esté alrededor. Así como cumplir con tus promesas y con tus compromisos. Pero, en el caso de que no puedas cumplir con esto (que a veces pasa) mejor di la verdad y no te inventes excusas. Eso, sin duda, te hará una persona a la que respetar.

Respeta tu tiempo

Esto significa que para hacer las actividades que te gustan (que has de tenerlas) tienes que disponer de un tiempo. Y  no puedes ni debes poner tu tiempo a disposición de los demás. Es tuyo y así lo tienes que hacer saber. Si dejas eso claro, los demás respetarán tu tiempo y a ti.

Practica la escucha activa

La mayoría de las personas cuando están en una conversación, están más pendientes de lo que quieren decir ellos a continuación, que de lo que la otra persona les está diciendo. Sin embargo; si escuchas de verdad y de forma activa, te ganarás el respeto de los otros. Además de convertirte en una persona con la que apetece hablar.

Acepta los elogios

Acepta los elogios con un simple “gracias”. Cuando te hagan un elogio, simplemente da las gracias por él. No hagas comentarios del tipo, “bueno… no es para tanto”, o “no te creas, no soy tan bueno…”. Recuerda el punto de más arriba, habla bien de ti.

Además de todas estas cosas, si somos personas amables, si practicamos la humildad; porque no lo sabemos todo y los demás siempre tienen algo que aportarnos o enseñarnos; y si valoramos el tiempo y el trabajo de los demás, sin duda, seremos personas respetadas.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670.

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