En la convivencia del día a día con nuestra gente más cercana e incluso con la gente no tan cercana; como pueden ser nuestros amigos o nuestros compañeros de trabajo, pueden surgir roces, malos entendidos o incomodidades.

Las personas con las que nos relacionamos en cualquier forma, pueden hacer o decir cosas que nos pueden molestar. O que pueden hacernos daño. En definitiva, pueden crearnos cierto malestar.

Ese tipo de situaciones son bastante normales; ya que todos no somos iguales, ni todos tenemos el mismo nivel de sensibilidad. Ni tampoco todos le damos importancia a las mismas cosas. Una expresión o una conducta que, para ti pueda ser muy molesta, es posible que para otra persona sea algo muy normal…con lo que nadie habría de molestarse.

La necesidad de expresar tus molestias

La necesidad de expresar tus molestias

Cuando nos ocurre algo parecido a lo que estoy contando, lo más adecuado y sano es hacerle saber a esa persona qué es lo que nos ha molestado.

Es adecuado; porque si no lo decimos, esa situación molesta podría repetirse. Teniendo en cuenta que los demás no son adivinos y por lo tanto, no pueden saber cuáles son nuestros sentimientos ni qué cosas nos molestan.

Digamos que hasta aquí, no estoy diciendo nada nuevo. Todos podemos tener esto muy claro, sin embargo, decir lo que nos ha molestado no es lo importante. Lo importante es de qué manera decirlo; para por una parte, no molestar a la otra persona; y por la otra, conseguir que se produzca el cambio que queremos.

No atacar al otro.

Lo que hacemos la mayoría de nosotros con más frecuencia es comunicarle a esa persona lo que ha hecho mal, o mejor dicho, lo que nosotros entendemos que ha hecho mal y por lo que estamos molestos. Así por ejemplo podemos decir cosas como, “hoy no me has llamado en todo el día, si no te llamo yo…”, “te envié un mensaje por la mañana y aún no me lo has contestado”, o “te estoy hablando y no dejas de mirar al ordenador, no me escuchas!”

Es probable que cosas como éstas las hayamos dicho todos en algún momento. Lo que conseguimos expresándonos de esta forma es que por una parte la otra persona se sienta atacada; con lo que seguramente se defenderá y eso lo hará rebatiendo lo que tú le dices y enfadándose casi con toda seguridad. Por otra parte podría decirte que lo que dices no es verdad; argumentando que es una percepción tuya que no es cierta.

Si conseguimos que la otra persona se enfade, entonces ya la hemos liado; porque ya no estaremos molestos nosotros solos, además el otro también lo estará. Mala manera de arreglar un conflicto.

Como comunicar las molestias

Entonces… ¿cuál es la mejor forma de comunicarle a alguien que algo nos ha molestado? La mejor forma es hablar de ti y no de él/ella, decirle cómo te sientes tú cuando hace o no hace algunas cosas en concreto.

Así, en los ejemplos anteriores, podríamos decir, “siento que no te preocupas por mi si no me llamas en todo el día”, “tengo la sensación de que no te importa lo que te escribo si no me contestas los mensajes”, o bien “me da la impresión de que no me escuchas cuando te hablo”

Seguidamente, puedes decirle de qué manera podría comportarse para que tú no te sientas mal o para no malinterpretar su conducta. Si lo decimos de esta manera, la otra persona no puede sentirse atacada y tampoco puede decirnos que eso no es cierto porque de quien estamos hablando es de nosotros mismos.

Lo más que puede hacer el otro es explicarnos por qué lo ha hecho; lo más probable es que exista un motivo razonable. Y a partir de ahí, ser más consciente de qué cosas nos incomodan. En realidad, estamos diciendo lo mismo, pero de manera que la otra persona no sienta que se le está atacando. Siempre será más fácil negociar así.

 

Rosa Armas.

Colegiada T-1670

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