Las diferentes situaciones complicadas que pueden surgir a lo largo de la vida, provocan en nosotros diferentes emociones y reacciones psicológicas.

Sin lugar a dudas, los altos niveles de estrés y la angustia, son las consecuencias más habituales cuando existen problemas económicos.

El no tener la seguridad de que podremos afrontar nuestras obligaciones económicas en un corto periodo de tiempo, es un factor de estrés muy importante. Hay muchas personas que han pasado o siguen pasando por este estrés en los últimos años, debido a la ya tan famosas crisis económica. Unos por haber perdido su trabajo; y otros por el miedo a poder perderle.

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Consecuencias del estrés financiero

Y, a pesar de que la palabra estrés, se asocia normalmente con algo no demasiado bueno, lo cierto es que el estrés es una respuesta de nuestro cuerpo ante una situación complicada. El estrés nos sirve para adaptarnos a la situación; y además, nos lleva a hacer un esfuerzo que nos permita resolverla.

Lo malo del estrés es que dure demasiado tiempo, evidentemente porque la situación complicada se alargue. Las estrategias que utilicemos para afrontarlo son determinantes, a la hora de minimizar los efectos psicológicos adversos del estrés.

Claro que, por lo general, los problemas económicos no son algo que se pueda resolver en una tarde. Con lo que, el estrés puede dejarnos importantes secuelas, tanto físicas, psicológicas e incluso sociales. Las crisis de ansiedad, dolores de cabeza, insomnio, dolores musculares e incluso depresión, suelen ser las consecuencias más frecuentes.

Como decía antes, la manera en que afrontemos esa situación, puede hacer que las consecuencias sean más o menos graves. Serán menos graves en aquellas personas con una mayor capacidad resolutiva; es decir, aquellas personas que ante la adversidad buscan todas las alternativas posibles para solucionarla.

Cómo manejar los problemas financieros

Sabemos que no es nada fácil llevar una situación como esta. Porque pienses lo que pienses, la situación es la que es. Las estrategias psicológicas no resuelven la misma. Pero pueden ayudar a llevarla con menos angustia.

Ten mucho cuidado con lo que piensas

Como decía antes, una crisis económica es una situación que provoca estrés y angustia, y, además de prepararnos físicamente para afrontarla, nos prepara también mentalmente.

Esto quiere decir que, nuestra mente nos enviará una serie de mensajes de una manera automática, mensajes que suelen ser catastrofistas e irracionales, y que se terminan convirtiendo en preocupaciones, por ejemplo, “No voy a poder con esto”, “esto no se va a solucionar nunca”,…

Como hemos dicho en otros artículos, lo que pensamos influirá en nuestras emociones y éstas, en nuestra conducta. Por eso es importante estar muy pendiente de esos pensamientos que sólo nos van a crear más malestar, y trabajar en ellos para cambiarlos por otros.

Cambiar esos pensamientos por otros que sean excesivamente optimistas, puede ser igual de malo, así que, lo ideal es intentar cambiarlos por otros más realistas, como por ejemplo, “Ninguna mala racha es para siempre”, “seguro que podremos salir de esto”. Lo que podemos llegar a imaginar, siempre es mucho peor que la realidad que vivimos.

Céntrate en lo que si tienes

Esto siempre se recomienda y sé que no es tan fácil de hacer. Pero si hacemos el pequeño esfuerzo de centrar la atención en lo que sí tenemos; y no sólo en lo material sino también en lo que no es material, en lugar de centrarnos en lo que nos falta, la sensación de malestar se reduce de una forma considerable.

Si la situación real es que has perdido el trabajo, puedes quedarte en casa llorando por esa pérdida: o puedes salir a la calle a dejar currículums por todas partes. Y no sólo eso; también puedes decirle a todas las personas que conoces, que estás buscando trabajo. Por si se enteran de algo; al fin y al cabo, la vida es una red social real.

Busca alternativas

Además, podrías valorar la posibilidad de formarte en otra cosa que no tiene por qué ser tu profesión, pero que podría proporcionarte una salida laboral. Los grandes cambios, hacen que nosotros cambiemos y no siempre ese cambio es malo.

Todas estas cosas, te mantienen en activo y eso aumenta la sensación de control sobre la situación; que proporciona más seguridad que andar sin nada que hacer y sin tener ningún objetivo.

Habla con gente de tu confianza

Por otra parte, está bien tener a gente de confianza con quien poder hablar sobre lo que te preocupa, pero, teniendo en cuenta dos cositas. La primera es que si te centras todo el tiempo en hablar de lo mismo, mentalmente estarás siempre situado en el problema, y la angustia aumenta. La segunda es que si cargas mucho a tu gente cercana hablando sólo de problemas, puede llegar un momento en que te eviten.

Así que, utilízalo como forma de desahogarte en un momento puntual. Además, ese grupo de gente no sólo puede ayudarte a desahogarte en un momento concreto; sino también a poder, en la medida de lo posible, continuar con tu vida social.

En general, mantener una actitud positiva, ayuda y mucho a enfrentarnos a situaciones complicadas. Pero, una actitud positiva no quiere decir fantasiosa; quiere decir mantener el ánimo necesario que nos permita buscar alternativas y formas de solucionar esa situación. Porque las situaciones no se resuelven a menos que hagamos algo para resolverlas.

Es evidente que, nada de esto que te he contado, te servirá para mejorar tu economía. Pero sí que puede servirte para no dejarte vencer por las emociones negativas; que sin duda, te impedirán actuar.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

Cómo afrontar los problemas económicos
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